miércoles, 10 de junio de 2009

Encuentros, reencuentros y desencuentros

A veces no nos damos cuenta de que los años pasan. No, no me siento vieja, todo lo contrario. Pero no somos conscientes de que vamos cumpliendo años, y que ya no tienes 18, ni siquiera 28 sino que te falta sólo uno para los 38, qué fuerte, ¿y cómo ha sido esto si yo me siento igual? Bueno, sí, tengo dos niños, una hipoteca, un marido... pero me siento igual, no noto que haya cambiado...

¿Y qué me ha hecho ponerme a pensar en estas cosas? Pues el hecho de que de pronto, bicheando por el facebook te encuentras a alguien que... ¡No puede ser! si yo iba con él a maternales, y después a parvulitos, e hicimos juntos la EGB. Dios, miras en sus amigos y encuentras a más amigos tuyos del barrio donde creciste, y ves sus fotos y tienen hijos, pero ves sus caras y ¡ESTÁN IGUALES! Y de pronto una alegría muy grande, una emoción desbordante te invade el cuerpo, y encuentras a otro, y a otro, y a otro y se te saltan hasta las lágrimas. Y corriendo le mandas el mensajito y corriendo ellos te responden y a charlar de qué ha sido de nuestras vidas. ¡Ya no queda casi nadie viviendo en aquel barrio maravilloso de Cádiz! Normal, pero están por allí cerca. Y de pronto te acuerdas de cuando estábais en la piscina y en la playa, y jugábamos al escondite, al mangüite o como se escriba, al coger, a la pelota, a las muñecas, a las canicas, a los cromos, y más lágrimas que se te escapan. Dios, si tenemos hijos de las mismas edades que teníamos nosotros cuando ya compartíamos bocatas de nocilla y nesquik, jejejejejeje

Y te da pena, te da pena de haber perdido el contacto con ellos, te da pena de no haber sabido nada de ellos en ¡20 años! Muy fuerte, sí, muy fuerte. Y piensas que hay que cuidar más de los amigos, de los conocidos, porque si no te importaran no te daría tantísima alegría reencontrártelos al cabo de muchos años ¿verdad?

Y hago examen de conciencia, por lo descastá que soy, por lo poco que mantengo el contacto físico con la gente, porque si no fuera por internet quizá no estaría en contacto con casi nadie, y no me gusta darme cuenta de esto. No está bien, hay que relacionarse más con la gente, hay que salir más coño, no sólo se puede estar con la familia, hay algo más allá, ahí fuera. Y tengo que reconocer que ahora que estoy pasando por una mala racha (ya casi pasada) me ha ayudado muchísimo mis cafelitos por la mañana con mis antiguas compañeras, mis charlas de teléfono, el blog de Barry, el facebook, el mesenger, los emails, y ¿por qué? Porque cuando estás mal necesitas de la gente, si no te vas hundiendo y hundiendo y te pudres. Lo más importante es la gente que está a tu alrededor y yo me propongo cuidarla más a partir de hoy.